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Diseño gráfico y tipográfico en la ciudad actual

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Diseño gráfico y tipográfico en la ciudad actual

Diseño gráfico y tipográfico en la ciudad actual

Con motivo del Congreso Internacional de Tipografía de Valencia cuyo eje temático es la “Tipografía pública” compartimos esta reflexión sobre el diseño gráfico y las capas tipográficas urbanas de la ciudad contemporánea, como podría ser la Valencia actual.

Las capas tipográficas

Las diferentes “capas tipográficas” de una ciudad actual y sus accesos comienzan por lo estrictamente funcional; la señalética, tanto vertical como horizontal. Si bien ha de responder a un criterio de funcionalidad máxima e incluso a normativas estatales, las ciudades todavía presentan diferentes soluciones tipográficas para tal necesidad. Desde las calles señalizadas con tipos sans y códigos cromáticos de alta legibilidad (la DIN next para Berlín, la Johnston del metro Londinense, MOL para el de Amsterdam o las Helvetica o Univers utilizadas en tantas ocasiones) hasta soluciones tipográficas sorprendentemente poco eficaces como ocurre con las placas de las calles de Milán; romanas en caja alta talladas en piedra con un bajísimo índice de legibilidad. La oferta es variada en soportes y composiciones tipográficas más o menos cuidadas; trabajos artesanales muy auténticos e identitarios como la señalización tipográfica en cerámica de las calles valencianas, así como las caóticas o sin rigor tipográfico como pasa en tantas ciudades españolas en las que nunca se ha sistematizado un protocolo desde el diseño.

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De compras

Una segunda capa tipográfica la conforman todas las composiciones tipográficas de fachada correspondientes a entidades oficiales, empresas y comercios. Responde fundamentalmente a logos y mensajes con el objetivo de anunciar su oferta al urbanita y diferenciarse mostrando su propia personalidad. Cada vez la ciudad es más cambiante en este aspecto y cada vez lo hace con mayor rapidez debido a los ritmos actuales de ocupación y desocupación por parte de las firmas. Nada que ver con el paisaje tipográfico del siglo XX donde los comercios y sus letreros duraban años y años; composiciones tipográficas dibujadas y realizadas a mano con singularidades tipográficas, podríamos decir más autóctonas, versus la estandarización actual debido a la accesibilidad de recursos tecnológicos y tipográficos así como a la conquista del espacio público por parte de las marcas y franquicias nacionales e internacionales. ¿Estoy en Valencia o en Varsovia? Zara, Starbucks, C&A, Media Markt, Burger King…

Si tienes interés por los rótulos, el exquisito blog de Juan Nava “Letras recuperadas” te encantará.

Los edificios perduran, sus looks tipográficos van y vienen.

La publicidad exterior

Una tercera capa corresponde a la tipografía del texto publicitario en los diferentes soportes, tanto la más efímera, como las vallas publicitarias (ya excluidas de muchas ciudades y relegadas a las afueras) mupis, marquesinas de autobuses, columnas… como a las permanentes en azoteas y medianeras de edificios.

Aquí podemos observar un nuevo ejemplo de la creciente estandarización de los recursos gráficos y tipográficos.

Solo las grandes empresas o marcas con capacidad de inversión acceden a este soporte explotado por empresas concesionarias de los consistorios a cambio de cuotas anuales. Consistorios que no ofrecen alternativas económicamente accesibles a negocios y organizaciones locales con nula o menor capacidad de inversión publicitaria, limitando, de una manera cuanto menos cuestionable, el espacio de comunicación público.

Libre e ilegal

La cuarta capa tipográfica la componen básicamente dos tipos de mensajes: los pequeños formatos impresos y colocados en farolas, buzones, paredes… y los graffitis, las expresiones más frescas, espontáneas, gestuales y libres de la retórica tipográfica urbana; hablamos de la reivindicación del espacio libre a pesar de su carácter habitualmente ilegal.

En movimiento

La quinta capa tipográfica, la más libre y personal, es la visible en la ropa de los urbanitas e incluso tatuajes. Infinidad de imágenes tipográficas a pequeña escala y siempre en movimiento. Marcas y mensajes de lo más variado en un espacio común a todas las clases sociales y edades que manifiestan y acompañan las diferentes tipologías de culturas, estilos y personalidades dentro y fuera de las tendencias de la moda.

El conjunto de las capas tipográficas otorga a cada ciudad parte de su personalidad al igual que la geografía, el clima, la arquitectura, el idioma y demás rasgos.

La libertad de expresión

La ciudad es en sí misma un ser vivo comunicativo que actúa a diferentes ritmos, intensidades, alturas, temperaturas… A veces sin orden ni concierto, a veces bajo una normativa cada vez más estricta, dictada y vigilada por la autoridad de turno. Cualquier regulación es necesaria para la convivencia, sin embargo el espacio de expresión libre se reduce cada vez más, e incluso se anula, de manera consciente por el mercado y normalmente por unas autoridades que limitan, censuran e incluso multan el texto o el diseño que no ha pasado por caja. Publicar en el espacio público no es fácil sino clandestino o caro. Si bien es cierto que algunos municipios disponen de espacios de libre expresión, pocos por otro lado, la mayoría ha de contentarse con colgar sus carteles en contenedores de vidrio o fachadas abandonadas.

Nuestra sugerencia

Dado que el espacio público pertenece a los ciudadanos, y en verdad necesitamos comunicarnos, anunciarnos y expresarnos también en la calle, además de Facebook, Twitter y demás medios sociales, sería un signo de salud democrática que las ciudades dispusieran de estos espacios regulados, amplios y accesibles.

 

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