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Hablamos con Fernando Gutiérrez

Blog, Entrevistas

Hablamos con Fernando Gutiérrez

Hablamos con Fernando Gutiérrez

Diseñador gráfico asentado a Londres y una de las referencias a nivel internacional. Lo conocerás como director de arte de las revistas EPS de El País, Matador, Colors, el Museo del Prado y la Tate Modern. Su proyecto más reciente es la nueva identidad visual del Design Museum de Londres que acaba de inaugurar su nueva sede.

Voz pausada, palabras bien escogidas, una reflexión detrás de cada idea. Así habla de su trabajo Fernando Gutiérrez, uno de los diseñadores gráficos de nombre español (que no nacionalidad) más reconocidos en Inglaterra y España. Ha desarrollado parte de su carrera en Londres, donde en 2014 fue reconocido con un Royal Designer for Industry (RDI), el mayor galardón en diseño de Reino Unido, y recientemente acaba de firmar la imagen gráfica del nuevo Design Museum de Londres.

Me encanta la versión social del diseño. No tiene nada que ver con el dinero. Es mucho más. Resolvemos problemas para toda la sociedad.

En España, su trayectoria también es amplia. Suyas fueron las direcciones de arte de las publicaciones El País de las Tentaciones y El País Semanal, un revulsivo en el mundo editorial español, así como la revista Matador y Colors para Benetton. Fue socio de Pentagram, y ha trabajado para grandes museos como el Prado, el Design Museum de Londres, la Tate Galery y proyectos para el Bulli, entre muchos otros.

Ahora combina encargos para artistas de todo el mundo, su trabajo de director de arte en distintos museos y una apuesta más que decidida por dar a conocer a artistas gráficos (ilustradores, diseñadores, etc) por el mundo, con una publicación propia –Varoom-.

Me importa más trabajar poco pero muy bien. Cuidar la calidad, entregar bien, trabajar bien los proyectos, bien investigados, presentarlos bien.

Su trabajo “es poco, pero de gran calidad”, según cuenta él mismo. “Con tiempo para la reflexión, la calma, la investigación y la pausa”. Como su voz, que se toma su tiempo para explicar su trabajo, y un excelente español (es hijo de españoles) que alguna vez deja escapar pequeñas muletillas anglosajonas, de una persona acostumbrada a manejarse en inglés al hablar de trabajo.

Me entusiasma proteger legados, instituciones… ayudar a los museos a tener una imagen que les diferencie pero que preserve su historia y patrimonio, como en el caso del Museo del Prado.

 

¿En qué proyectos estás trabajando ahora mismo?

Estoy preparando un libro para el Teatro Bolshoi de Moscú. Es un libro muy especial que no estará a la venta. Es para la compañía, para prensa, para amigos… un trabajo muy bonito. También estoy diseñando un libro en cinco partes para Noma Bar, un ilustrador israelí que contendrá una retrospectiva de toda su obra. Y un tercer libro para el artista Thomas Trausch para su exposición en Berlín el próximo año. Luego hay muchos otros proyectos de distinta naturaleza como una señalética para una escuela privada de niños en Londres; la identidad corporativa de una granja-hotel de Menorca para la cuál también desarrollamos el packaging de los productos en venta; y la identidad corporativa de un club privado en Mayfair en Londres.

Fernando Gutiérrez y Boke Bazán en Albarracín

Fernando Gutiérrez y Boke Bazán en la Fundación Santa María de Albarracín. Fotografía: Modesto Granados.

¿Tienes agentes o las propias instituciones te buscan? ¿Te encargas de hacer labor comercial?

No, nada. Los proyectos me llegan de muchas maneras, pero principalmente es una cuestión generacional. Me los piden mis contactos, gente que me conoce por la trayectoria que llevo. Imagino que eso lo haría si quisiera ampliar mi estudio, que no es lo que quiero. A mí me gusta trabajar con mi equipo y mantener mi estructura. Me importa mucho más trabajar y cuidar la calidad, entregar bien, trabajar bien los proyectos, bien investigados, presentarlos bien. Me importa más trabajar poco, pero hacerlo muy bien.

¿Cuál es tu proceso cuando inicias un proyecto con respecto a la tipografía? ¿Tienes tus favoritas?

Siempre tienes tus preferidas, pero depende de lo que te están pidiendo y cómo quieres resolverlo. Se trata de pensar en cómo vas a vestir algo, cómo va a ser su identidad. La tipografía forma parte de eso y tiene su porqué, todo es un momento de decisión y debe enlazar al final. Hay una razón en cada selección. Es como cocinar con el ingrediente preciso para conseguir el sabor, la presentación, el placer en cada bocado. Son muchas pequeñas decisiones que acaban conformando un todo. Y para que tenga sentido, para que tenga alma, no puedes copiar. Mi manera de tomar estas decisiones es muy variada: puedo acudir a fondos tipográficos, trabajo con profesionales que pueden ajustarlas… cada proyecto es diferente.

En tu trayectoria ha habido una serie de hitos editoriales que tú mismo has protagonizado, como El País de las Tentaciones, Colors, etc. En este momento, ¿qué piensas del actual mundo editorial?

Es un momento apasionante pero complicado. Hoy en día, hay publicaciones con tiradas muy reducidas para un público minoritario con un trabajo de diseño buenísimo y un gran talento. Los costes son más bajos y se pueden hacer tiradas más limitadas. En ese sentido es una situación muy positiva que nunca habría imaginado si me preguntas hace diez años, más bien al contrario, hubiese pensado que la mitad de las revistas desaparecerían. Ahora hay una gran variedad y para todos los gustos, aunque los grandes medios siguen teniendo la ventaja de la distribución para poder llegar a todo el país antes de las siete de la mañana. Yo aún creo en el papel. Y también en las ediciones digitales, que aún tienen muchísimo que decir. Y con ello llegará una nueva manera de diseñar estas publicaciones.

Por tus palabras, sigues ilusionado con tu trabajo. ¿Qué te queda por hacer?

Me encanta la vertiente social del diseño. La gente hace cosas y yo trato de ayudarles en su difusión mejorando su imagen. No tiene nada que ver con dinero, es mucho más que eso. Lo diseñadores ayudamos a vender y nuestro trabajo tiene un gran potencial. Somos capaces de resolver problemas para toda la sociedad. El diseño no debería ser un instrumento únicamente al servicio de grandes marcas, sino al servicio de la sociedad, para vivir mejor.

Fernando Gutiérrez en Albarracín

Fotografía: Rubén Vicente en la Fundación Santa María de Albarracín

¿Para qué marca o proyecto te gustaría trabajar y aún no lo has hecho?

En realidad, lo que estoy haciendo ahora mismo me apasiona. No tengo mayores aspiraciones. Cuando pienso en mi trayectoria, en dónde estoy, con quién trabajo, y con la ilusión intacta por mi negocio… no puedo pedir más. El diseño nos permite aprender de la sociedad, de la vida, de las personas. Por ejemplo, me entusiasma proteger legados, instituciones… ayudarles a tener una imagen que les diferencie pero que reserve su historia y patrimonio. Un ejemplo es el Museo del Prado. Si tuviese que escoger un museo en el mundo sería ése. Y no son mis raíces españolas. Para mí es El Museo. Con ellos he trabajado para que protejan su imagen gráfica, para que puedan utilizarla bien.

¿Cómo ves la ilustración en España?

Yo tengo un gran respeto por los ilustradores y trato de ayudarles. Son artesanos puros. Es un gran oficio. Ahora en España veo un gran talento. Mi recuerdo era de 1990, unos años en que la ilustración era muy limitada, muy irregular. Actualmente encuentro cosas fantásticas, con ilusión… y esto va a ir a mucho más. Y eso me alegra. En Inglaterra la historia de la ilustración viene por otros cauces, de otro tipo de cultura donde la ilustración está muy metida en la industria. Pero ellos siguen estando solos, trabajando desde sus casas y hay que apoyarles, impulsarles y ponerles en contacto. Por eso editamos “Varoom”, una revista trimestral que da a conocer a distintos ilustradores.

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