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12 consejos para el diseño gráfico en museografía

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12 consejos para el diseño gráfico en museografía

12 consejos para el diseño gráfico en museografía

Textos sí, textos no

Sin duda, textos sí. Los componentes gráficos de una exposición (textos, dibujos, mapas, etc.) son fundamentales para organizar el discurso en el espacio. Estos elementos facilitan la comunicación global necesaria para que el visitante pueda seguir, comprender y localizar los elementos expuestos.

Entonces, si son tan útiles, ¿por qué el visitante se aburre leyéndolos?, ¿hay algo que el diseño gráfico pueda ofrecer, realmente, en la comunicación de conceptos en una exposición?

Es demasiado habitual encontrar textos más largos de lo que el visitante puede asumir y tanto comisarios, redactores de contenido como diseñadores, debemos tener presente que leer y mirar no es lo mismo. La primera acción requiere concentración y relajación corporal, actitudes que solamente tenemos cuando leemos sentados en un soporte más próximo a nosotros, como por ejemplo un libro. El sentido del tiempo de lectura en la visita es muy distinto al de la lectura en papel y si nos excedemos en extensión o complejidad, ese apoyo gráfico se vuelve un estorbo.

Pero, no todo son problemas. El público está cada vez más acostumbrado a visitar exposiciones y es capaz de asimilar conceptos más complejos que estén relacionados de forma más creativa con el conjunto de la exposición. Esto nos permite, como diseñadores, trabajar con una mayor libertad y alejarnos de soluciones más lineales y simplistas.

 

Exposición “En moto” comisariada por MacDiego en el Muvim (Museu Valencià de la Ilustració i la Modernitat) y diseño gráfico de Nociones Unidas

¿Qué debes tener en cuenta en un proyecto de diseño gráfico para museografía? 12 consideraciones imprescindibles

La peculiaridad más importante es que debe interactuar con el espacio en el que se integra y también con el usuario, que elige cómo enfrentarse a ella. Cuestiones como que los titulares sean más grandes que el resto del texto o que las notas o algo tan obvio como que las cartelas estén donde esperamos hallarlas contribuye a facilitar la lectura. Por ello, no debemos dejar de lado una serie de objetivos y principios que deben facilitar que la comunicación del discurso sea clara, sencilla y útil:

  1. Organiza el texto. Si disponemos la información “en capas” de texto de tres o cuatro niveles, ayudaremos a los visitantes a localizar rápidamente la información que desean leer. Una manera básica de establecer una jerarquía tipográfica es utilizar pesos distintos de un mismo tipo de letra (bold, medium, roman, light…). Un consejo: tampoco te pases. El uso de una jerarquía de texto demasiado compleja puede distraer y reducir la armonía visual.
  2. Cuidado con la extensión. Una buena orientación para no hacer textos demasiado largos es no sobrepasar los 500 caracteres por cada bloque de lectura que exija parar para leer (incluyendo caracteres, espacios y puntuación). El texto siempre debería reducirse al mínimo imprescindible.
  3. Emplea un tono adecuado. El tono del lenguaje debe ser adecuado a la edad del lector. Evita el tono infantil o hacer sentir estúpido al visitante.
  4. Haz el texto comprensible. Ordena temáticamente los bloques de información, seguir un orden lógico de las partes de las oraciones y evitar construcciones sintácticas complejas. Evita utilizar formas retóricas, repeticiones, cultismos, tecnicismos, etc. Siempre que puedas, sustituye estas formas por otras más llanas o, si no es posible, explícalas en un glosario. Tampoco debes dar conocimientos previos por asumidos.
  5. Alíate con los destacados. Recuerda que una exposición no siempre se lee de forma lineal como ocurre con un libro o revista, sino que en una exposición el visitante elige el orden y profundidad de lectura para cada contenido según su interés, tiempo, capacidad de lectura o nivel de especialización. En este sentido, ayudar a hacer lecturas “por encima”, mediante destacados y citas de tamaño superior al resto de textos puede ser muy útil para orientar al visitante.
  6. Distingue adecuadamente los idiomas. Cuando diseñamos con varios idiomas, es necesario distinguir gráficamente una lengua de otra para ayudar al visitante a localizar en qué parte del texto se encuentra el suyo. Hay distintas soluciones posibles. Es muy habitual hacer una distinción mediante los pesos de la tipografía (redonda, cursiva y negrita, por ejemplo). Si eliges esta opción, ten en cuenta que la cursiva y la negrita no son tan fáciles de leer como la redonda. Si prefieres evitar el cambio de letra, también puedes utilizar cambios de color, un código que funciona muy bien para el usuario. Hagas lo que hagas, asegúrate de que todos los idiomas tengan la misma legibilidad.
  7. Color y contraste. Los problemas más habituales que plantea un uso de color inadecuado son la falta de contraste y la competencia de colores. A mayor contraste, mejores condiciones de lectura. Ten en cuenta que si utilizas el texto en negativo se producirá el efecto visual de “vibración”, por lo que no es la solución más acertada para textos extensos. Hay que tener mucha precaución, además, si se diseñan textos sobre fondos con textura o en fondos de vitrinas para no dificultar la lectura.
  8. Nuestro ojo lee mejor lo que está acostumbrado a ver. El mejor consejo para elegir una tipografía es utilizar la lógica y evitar las tipos de fantasía, con formas ornamentales o que imiten la escritura manual. Deberías huir de las letras “temáticas” supuestamente relacionadas con el tema de la exposición, por ejemplo, una letra de “estética mexicana” para una exposición sobre arte mexicano o una letra de acabado rústico para un tema arqueológico o histórico. No solo banalizarás el contenido, sino que seguramente complicarás la lectura. Cualquier tipografía de calidad, tanto de palo seco como con remates, servirá. Eso sí, intenta no utilizar más de dos tipos de letra diferentes si quieres diferenciar títulos y cuerpos de texto.
  9. No abuses de las mayúsculas. La lectura es más natural cuando se utiliza una combinación de caracteres en mayúsculas (caja alta) y minúsculas (caja baja). Las mayúsculas obligan a leer las palabras letra por letra, haciendo la lectura lenta y cansada. Si quieres destacar palabras, mejor utiliza las versalitas y así evitarás generar ruido visual.
  10. Cuidado con la composición de los bloques de texto. Evita las justificaciones forzadas, que generan espacios poco estéticos (calles) o un exceso de guiones al final de línea. La mejor opción es utilizar el texto alineado a la izquierda, con partición de palabras, que ayuda a conseguir un espaciado entre palabras uniforme y natural. Fíjate también en el interlineado para evitar textos demasiado compactos o que haya demasiado espacio entre líneas. Debes disponer el texto de manera que el lector pueda seguir con facilidad las líneas.
  11. Usa un tamaño de letra adecuado. Un buen diseño implica unas adecuadas condiciones de lectura, y esto pasa por utilizar letras lo suficientemente visible. Es importante que los tamaños que deben visualizarse a más distancia sean más grandes a medida que nos alejamos del soporte. Por ejemplo, para textos que deben leerse a un par de metros de distancia, una buena referencia podría ser que la mayúscula tuviera unos 9,5 milímetros de altura, más o menos.
  12. Iconos, símbolos, pictogramas, infografías y diagramas. Acuérdate de ellos: son valiosas herramientas de comunicación que permiten atravesar las barreras lingüísticas del idioma y sintetizar, en muy poco espacio, mensajes complejos de manera muy visual y llamativa frente a una columna de texto. Ayudan, además, a captar la atención del espectador y son especialmente útiles para mostrar datos complejos como fechas, cantidades, enumeraciones, etc.

 

Exposición “Del Tilt al Byte” comisariada por MacDiego en el Muvim (Museu Valencià de la Ilustració i la Modernitat) y diseño gráfico de Nociones Unidas

Todas estas cuestiones no deben considerarse un problema sino, por el contrario, una oportunidad para mejorar nuestros proyectos y un reto para ofrecer soluciones más potentes sin olvidar su funcionalidad. El éxito de una exposición depende muchísimo de la calidad de la experiencia y nuestro principal objetivo como profesionales (diseñadores, comisarios, directores de museos, conservadores, etc.) debe ser hacer la visita fácil y cómoda.

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