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Infografía periodística: Qué hacer y qué no

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Infografía periodística: Qué hacer y qué no

Infografía periodística: Qué hacer y qué no

Partimos de la base de que hay muchos tipos de infografía periodística: tablas, gráficas de evolución, mapas, cronologías, datos, gráficos de reportajes…. Y también hay mucha variedad de técnicas: vectorial, 3d, dibujo, montajes fotográficos… Dependiendo del tipo de tema y de lo que vayas a contar se puede utilizar el que más te acomode. Cualquiera de ellos es válido si la información que transmite es correcta. La única diferencia entre hacer un edificio en 3d y hacerlo en dibujo es el aspecto final que tiene y, sobre todo, el tiempo que se tarda en ejecutar. Lo normal es que con el paso del tiempo los infografistas se vayan especializando en un lenguaje en el que se encuentran más a gusto, y sobre todo trabajan con más fluidez y rapidez. Si a una buena información le añades una buena visualización mejor que mejor.

El plazo de entrega es un apartado clave. Como en la prensa la inmediatez de las noticias es apabullante, a veces resulta muy complicado dedicarle todo el tiempo que necesita una información porque el tema es de hoy para mañana.

Teniendo esto presente, me voy a centrar a hablar de las infografías periodísticas ilustrativas (que al final es lo que más hago).

5 pasos para hacer una infografía periodística (ilustrativa)

1. LAS FUENTES, indispensables. Contrástalas. Lo primero.

Una buena documentación es imprescindible. Tener una buena información es indispensable para realizar un buen trabajo.

Primero hay que investigar el tema del que quieres hablar y llegar a saber qué puntos quieres contar que sean relevantes. No necesariamente debe ser un tema de actualidad. Una vez conozcas que es lo que interesa explicar hay que hablar con algún experto en el tema en cuestión. La Wikipedia no vale. La necesidad de contar historias con rigor informativo es crucial. Si podemos hablar con un catedrático del tema mucho mejor que si solo buscamos por la red. Además, las fuentes que consultemos nos pueden dar un enfoque distinto al que habíamos pensado o bien aportarnos otros datos que no conocíamos y de los que podremos sacar punta.

2. El ENFOQUE. Resume y estructura la información.

Una vez dispongas de toda la información toca resumir. Menos es más. Si el formato es para papel hay que tener en cuenta que tenemos unas medidas limitadas. No puedes ponerlo todo.

Hay que intentar no avasallar al lector con mucha información. Este paso es complejo, pues si realizamos bien el primer paso de estudio y recopilación de información tendremos muchas cosas que querer contar. Hay que darle un enfoque y un sentido al gráfico. Saber qué quieres contar y cómo. Esto es lo más complicado.

Cuando ya tienes claro el enfoque del gráfico toca lo más divertido (para mí). Ponerse a bocetar como si no hubiera un mañana. Dibujos y más dibujos. Detalles, ilustraciones principales, todo vale para pensar en la mejor manera de transmitir el mensaje del que queremos hablar. Si es un edificio nuevo que quieres mostrar te debería interesar su estructura, arquitectura, diseño, etc. Es importante aceptar que no hay una sola manera correcta de hacerlo. Pero sí que hay varias cosas que no debemos hacer. Hay que estructurar y jerarquizar la información (textos e imágenes) en el boceto. Es muy importante que exista un buen orden de lectura de la información. Al final hay que recordar que estas intentando transmitir una historia. Esto no es un cartel donde se plasma un concepto. Tiene que haber una llamada de atención primero para que el lector se detenga y le interese la infografía. Después tiene que tener una buena comprensión lectora. Los elementos que se muestran deben estar bien jerarquizados y saber qué elementos son más importantes y cuales son secundarios.

3. ELEMENTO PRINCIPAL

Con el boceto terminado y la información estructurada ya toca ponerse a dibujar (si es una infografía ilustrativa). Así que como ya habrás elegido el mejor punto de vista posible para representar la información clave la podrás dibujar e ir profundizando todo lo que (según el plazo del que dispongas) te permitan tus habilidades.

No hay que centrarse en realizar solo la ilustración principal. Lo que deberías hacer es ejecutar de manera conjunta toda la infografía. Suele pasar que en el boceto la información representada ocupe un espacio y luego nos demos cuenta que hay que darle más importancia, o menos. Hay que tener cierta libertad para poder cambiar el diseño y la estructura del gráfico. No pasa nada si te das cuenta que hay que adaptarlo para que el resultado sea mejor.

4. ARTE FINAL

Una vez terminada la infografía siempre está bien revisarla de nuevo, enseñársela a gente que no sepa nada de la misma para saber qué problemas de lectura se puedan detectar. En caso de haberlos, si el tiempo nos lo permite, hay que cambiarlo. Aun sacrificando elementos que estén terminados y que finalmente no acabemos dando. Además, ten en cuenta que hoy en día con internet y las redes sociales hay que hacer versiones del gráfico para todos los dispositivos en los que se pueda ofertar la información. En todos los formatos tiene que ser legible, por lo que normalmente se suele resumir aún más la información.

Algunos errores que podemos estar tentados a cometer:

  1. Terminamos de hacer una ilustración completísima, hasta el mínimo detalle y queda espectacular (primer fallo porque no hay que centrarse solo en un elemento) y cuando nos disponemos a introducir el resto de elementos del gráfico nos damos cuenta que no nos cabe todo. Claro, como nos ha quedado tan bien la ilustración podemos tener la tentación de quitar información para no suprimir parte de la ilustración. (segundo y principal error) Lo primero es que la información cuente algo, cuanto más completo mejor.
  2. En ocasiones podemos estar tentados de reajustar las dimensiones de unas gráficas para que nos muestren una evolución de manera más destacada. Esto se hace mucho. Pero mucho mucho. Sobre todo en resultados financieros de memorias de empresas. Si no tomamos como referencia el valor 0 no podemos saber la evolución real. Pues el punto mínimo de referencia no es el adecuado y puede llevar a confusión. Si necesitamos que una gráfica muestra más de lo que realmente muestra quizá es que el tema en sí no es lo suficientemente bueno o lo estamos forzando demasiado.
  3. Los mapas. Ojo con los mapas que los carga el diablo. No vale trazar una línea y poner que es la A-3 y quedarse tan ancho. Tienen que ser fieles e informar, en la medida de lo posible, en todo lo que se pueda. Tampoco se trata de poner todos los pueblos que aparecen en el mapa. Se puede (y debe) resumir la información. Pero siempre de una manera que se entienda y oriente el lector.
  4. Problemas en adaptaciones para web (que a mi me pasa mucho). Puede pasarnos que pensemos en el diseño de la infografía y nos centremos solo en un formato. Error. Claro, si hacemos una doble página de periódico (A2) y lo metemos tal cual en internet, el resultado es que no se puede leer. Si pensamos en los formatos que tenemos que realizar el trabajo antes del boceto igual encontramos una manera sencilla de traspasar la información de un lado al otro.

 


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