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Niño de Elche. “En el flamenco cuanto más antiguo más vanguardista.”

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Niño de Elche. “En el flamenco cuanto más antiguo más vanguardista.”

Niño de Elche. “En el flamenco cuanto más antiguo más vanguardista.”

A propósito del lanzamiento de su nuevo disco “Antología del cante flamenco heterodoxo” (Sony music, 2017), conversamos sobre diseño con un cantaor iconoclasta, el enfant terrible del flamenco para unos; el revolucionario que lo ha traído a la postmodernidad para otras. El inclasificable Niño de Elche.

 

En uno de tus primeros discos, “Sí a Miguel Hernández”, el artwork fue muy original. Consistía en un periódico y un cd que se salía de la tradicional caja y que aportaba gran originalidad a la presentación del LP . ¿Qué opinas de la importancia del  diseño como herramienta para presentar los trabajos discográficos?

Siempre he considerado que es muy importante. Primero por la potencialidad que tiene para romper imaginarios, tanto en el plano de los sociocultural como también con los propios formatos que maneja la industria. Forma y fondo como ruptura, que se suele dar más en la autoedición al haber mayor libertad creativa.

 

Aparte de esto, el diseño ayuda a abrir conceptos, a que el proyecto artístico se entienda mejor y no solo de forma estética. El diseño se imbrica en el proyecto y lo potencia. Por ejemplo en “Sí, a Miguel Hernández” realizamos un periódico, una especie de facsímil de los fanzines que hacía la CNT en tiempos del poeta. Nos interesaba destacar un posicionamiento político a nivel discursivo. Y esto, podía ser un arma de doble filo, en cuanto a que el diseño a veces se utiliza como un acto circense. Para mí el diseño es una cuestión más de discurso que una cuestión estética. En definitiva, todo diseño es positivo si no está vacío y ayuda a potenciar la obra, en este caso, un disco.

 

¿Cómo trabajas con el diseñador/a? ¿Hasta qué punto controlas el proceso de trabajo?

El diseñador de “Sí, a Miguel Hernández” fue Santi Barber. Le conté la idea de que quería acompañar el disco con un periódico con entrevistas y artículos actuales sobre los temas que aborda Miguel Hernández en su poesía. Incluimos en el proyecto a Olga Beca, que es periodista y que ya me llevaba la promoción por entonces, y nos ayudó a terminar de perfilar la pieza.

 

¿Cómo llevas eso de ser el primer flamenco que ha actuado (junto a Los Voluble) dos veces en el festival de música electrónica Sónar de Barcelona (en 2015 con “Raverdial” y en 2017 con “En el nombre de”)?

Estupendamente, jejeje

Pastillas usb con el disco “Raverdial” de Niño de Elche + Los Voluble

En tu cuarto trabajo “Voces del extremo”, también autoeditado y que recibió el I Premio Ruido al Mejor Disco Nacional de 2015, que otorga el gremio de informadores musicales españoles. ¿Cómo fue el proceso?

Aquí tuvimos la suerte de que el productor musical del disco fue Dani Alonso que además de ser miembro del grupo Pony Bravo es diseñador. Así que lo dejé de su mano. Olga Beca tuvo la idea de sacarme fotos vestido de antidisturbios en una librería y Celia Macías las realizó. Es decir, que fue un trabajo grupal. Pero Dani fue quien consiguió encontrar una traslación gráfica a lo que era musicalmente el disco. Un disco post 15 M que además amalgamaba toda una filosofía de resistencia y creación colectiva propia de los encuentros de poesía de Moguer (Huelva) de los que además tomé el nombre.

Pero vamos, aunque me gusta dar mis impresiones confío en el diseñador/a como el profesional que es.

 

El diseño es un sector donde el intrusismo profesional suele ser habitual, pero por lo que dices ¿crees entonces que es necesario contar siempre con profesionales?

Sí, eso se nota siempre en el resultado final. El profesional del diseño debe controlar de todo para poder asimilar un trabajo en profundidad. Requiere método. Veo muchos diseños que creo no conectan con el fondo a lo que dan forma.

 

En el artwork de “Voces del extremo” había una intención provocadora que buscaba distorsionar la condición iconoclasta del cantaor de flamenco llevándolo hacia un discurso antiautoritario. ¿Cuál ha sido el feedback del público?

Pues muchas personas han banalizado el discurso quedándose simplemente en la provocación, en la gracia… cuando en realidad la intención era ofrecer una lectura mucho más profunda y crítica de la realidad. Pero parece ser que las cosas son como lo que dice el artista Pedro G. Romero citando a Debord “los hijos de los proletarios son la policía y los hijos de los burgueses son los que corren delante de ella”. Vamos, el mundo al revés. Razón de más para que el diseño, más allá de tendencias, deba ir de la mano del discurso, dotándolo de profundidad, expandiéndolo, completándolo… Un diseño vacío, puramente estético no atiende a su condición de arte aplicado: dar forma a un contenido, un concepto o una función.

Video realizado por Los Voluble.

A partir del premio al disco, firmas contrato con Sony Music España y sacas “Exquirla”, un nuevo proyecto musical producido junto al grupo de postrock Toundra (nominado a mejor disco del 2017 por la revista Rock Deluxe), con Superball Music ¿cómo cambia el proceso de diseño del disco trabajando con una multinacional?

 

Pues en mi caso no he notado ningún cambio. Tengo libertad creativa total y también para elegir con quién trabajo. Con “Exquirla” decidimos contar con el artista de street art Murdo Ortiz que realizó una portada que complejiza el contenido del disco con gran intuición. La discográfica no puso ningún pero, al revés, nos facilitó mucho todos los procesos de producción, comercialización y difusión, ya que controlan un montón de formatos, son equipos muy grandes de profesionales que piden tu implicación en todo momento: uno, para asegurarse de que todo está a tu gusto; y dos, para que tomes parte en las funciones de control del disco. Incluso con todo lo que rodea al lanzamiento del disco, por ejemplo el videoclip, también decidimos con quién y cómo. Así que, salvando las burocracias varias, por ponerle una pega, no ha cambiado en nada mi forma de trabajar.

 

¿Cuál es la frontera entre arte y diseño?

Habría que matizar qué entendemos por diseño y mucho más qué entendemos por arte, porque son dos conceptos que… (risas). Yo no soy muy bueno delimitando (risas).

 

Extralimitando sí. (risas)

SÍ, (risas) ese es el problema, que como no sé dónde están los límites… Todo va un poco entremezclado y eso es lo interesante, no saber dónde está la frontera entre lo estético y lo ético, entre lo apolítico y lo político. Quien se plantee esto tiene un grave problema en mi opinión.

 

¿Cómo ha cambiado el paradigma entre la música y el público las redes sociales e internet? 

Yo creo que hay que verlo como un brazo más de uno. Yo no soy de la generación que nació con internet, pero creo que hay que realfabetizarse en lo digital. Las generaciones nuevas son grandes maestros y no hay que tener miedo a aprender, todo conocimiento es positivo. Por lo tanto hay que experimentar con las redes. A nivel artístico es muy positivo para la difusión y encuentro con otras personas y artistas. Lo negativo es que construye otra realidad meramente simbólica que escapa de la presencia, de lo corporal… pero hoy día es necesario para los artistas que nos movemos en los márgenes del mainstream movernos en las redes para darnos a conocer. Sin perder la perspectiva de que debemos seguir interrogándonos sobre su uso.

 

También has publicado “No comparto los postres” con la editorial Bandàparte editores, una de las editoriales independientes del momento, que se caracteriza por el cuidado en el diseño de sus publicaciones. ¿Fue esto determinante para querer publicar con ellos?

Si, para mi es fundamental, de Bandaàparte me llamó muchísimo la atención en un primer momento sus portadas, realizadas por Pedro Peinado, y la factura de sus ediciones, tan contundente. También me gustó mucho su línea editorial. Así que de entre las opciones que tenía me decanté por ellos porque sabía que mi libro iba a encajar perfectamente y que tenía todas las garantías de obtener un buen resultado.

 

Considero que el sector editorial lo está haciendo muy bien en cuanto al diseño, pero debo reconocer que Bandaàparte es de lo mejorcito en cuanto a poesía.

 

El motivo de la portada vuelves a ser tú. ¿Cómo llevas la configuración de tu imagen como un icono mediático de la transgresión del flamenco?

Bueno, eso es parte de la performance y espero que la gente se lo tome como tal. No hay que ponerse en plan cínico y pensar que esto es una broma pero me apetecía jugar con esta cosa del icono, con esa necesidad del ser humano de referentes, el fenómeno fan… Por eso trabajo sobre la desacralización de la representación del cantante desde mi propia figura.

 

No precisamente encarnas el canon contemporáneo de belleza.

De eso se trata, de romper esquemas en la era de la autoimagen y la vanidad hiperbólica.

 

El 23 F (fecha con sorna) sacas tu nuevo trabajo “Antología del cante flamenco heterodoxo”.

Tenía idea de hacer un trabajo sobre el flamenco pero no sabía cómo darle forma. Había realizado anteriormente con Los Flamencos: un grupo artístico conformado por el poeta Antonio Orihuela, el videoartista Isaías Griñolo y servidora, un espectáculo que se titulaba “Cantes tóxicos”, vinculado a la Plataforma Independiente de Estudios Flamencos, y que ahondaba en el carácter de protesta política que ha tenido el género desde siempre y que parece ha olvidado con la asimilación del mismo por la industria discográfica y las instituciones.

 

Así que hablé con Pedro G. Romero y me dijo que sería interesante rescatar cantes antiguos que redundaran en este concepto. Piezas heterodoxas y disidentes, letras no cantadas o enfoques ninguneados por la “tradición”. El disco lo ha producido Raül Refree y hemos hecho un disco con 27 temas que pretenden marcar dos líneas: una, que aunque el flamenco, como todas las cosas, se construyen desde la paradoja, en el flamenco cuanto más atrás te vas más heterodoxo descubres que era. Cuanto más moderno más homogéneo; y dos, dar una llamada de atención a los flamencos conservadores.

 

El canon flamenco como algo que se impone y deviene en hegemónico ¿no?

El canon cuando habla de flamenco tradicional no se refiere al flamenco del siglo XIX. Así que decidimos hacer ese ejercicio de ir a lo primigenio, cuando el flamenco estaba en proceso. He ahí la paradoja, en el flamenco cuanto más antiguo más vanguardista.

Por ejemplo, coges un cante de Finito de Cera y se puede extrapolar de forma natural a un tema de música electrónica. Y esto es el disco, una reflexión sobre las tensiones entre lo primitivo y lo contemporáneo.

 

¿Y cómo habéis trasladado esto al diseño del disco?

Las fotos las ha hecho el artista valenciano Ricardo Cases, y el artwork lo ha diseñado Filip Tack, un conocido diseñador de libros de arte. La idea de Pedro era centrarnos en el proceso de la confección de un traje. Para este menester contamos con Oteyza que se centró en hacer un traje de principios del siglo XX y se inspiró en las imágenes del cantaor Antonio Chacón.

 

Por último, ¿cómo fue lo de cantar ante “El Guernica”?

No sé si la palabra es “emocionante”. Te coloca en otro sitio, para mí fue más importante verlo (desde la primera vez y siempre que lo he visto me conmueve) que cantarle. Es un cuadro terriblemente sublime y no se merece moñerías de programa de tarde de televisión. Eso sí, me emocionó ver el montaje del vídeo que hicieron después los de Radio 3.

Niño de Elche canta “Lekeitio”, de Mikel Laboa. Le acompaña a la guitarra Raül Refree.

Paco, un placer.

Lo mismo. Hasta pronto.

 
 


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